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Chesterfield en México: entrevista a Angélica Castelló y Burkhard Stangl

By Fernando Vigueras

Chesterfield es el proyecto que comparten Angélica Castelló y Burkhard Stangl, creadores sonoros con una extensa trayectoria que se proyecta en distintos rubros y contextos artísticos. En su última visita a México realizaron distintos conciertos y actividades relacionadas (entre otras) con el ciclo de conciertos ‘Articulaciones del silencio’ con sede en el MUAC y en el Centro Cultural de España en México, y la serie Tlaçoloni / Volta que organiza el colectivo Arte a 360 grados en colaboración con Juanjosé Rivas en Tlaxcala. La siguiente entrevista fue elaborada durante este reciente encuentro.

Fernando Vigueras: ¿Nos pueden contar un poco sobre su relación con México y la escena de música improvisada?

Angélica Castelló: Pasé muchos años sin regresar a México, ya que no tenía los recursos para hacerlo. Uno de mis deseos más fuertes era regresar a tocar y a trabajar con gente que hiciera lo mismo que yo. Afortunadamente, el internet existe, y por las épocas del Myspace empecé la búsqueda de colegas músicos y ruidistas en México; fue bellísimo ir encontrando más, y más, y más…

En 2008 por fín se dio la oportunidad de volver, y fue un año muy bueno, ya que además de haber tenido una semana intensísima en el CMMAS en Morelia, fue precisamente la primera edición bombástica del festival Chaak ab paaxil en Mérida. En el 2008, las estrellas se pusieron de acuerdo y conocimos a muchísima gente, muchos que yo ya conocía del Myspace y con los cuales tenía contacto, y muchos otros nuevos con los que el contacto se quedó. También tuvimos una presentación épica con La Orquesta Silenciosa en el Laboratorio Arte Alameda. En fin, fue una serie de encuentros, sonidos y experiencias que me dejaron conmovida. Un año después escribí un artículo para la revista del Foro Cultural de Austria llamado: Pequeño relato sobre la música experimental Austria>México – México>Austria: comparaciones y analogías; desde entonces han existido muchísimas actividades, contactos, intercambios en México con nosotros o amigos austríacos —en el 2009 volvimos con nuestros colegas Billy Roisz y Dieb13 a hacer una gira— o en Austria, pues en el 2010 organicé un pequeño festival de música experimental y contemporánea entre México y Austria —Festival de Música Revolucionaria e Independiente Mex/Wien —. En fin, mi relación con México y con su música y músicos de tipo experimental-improvisado-electrónico-noisero y contemporáneo es la relación más compleja, hermosa e intensa de mi vida.

Burkhard Stangl: Mi relación con México:

1.1 Todo comenzó leyendo literatura latinoamericana: Borges, Neruda, Carpentier, Márquez… y por supuesto Carlos Fuentes: La región más transparente (1958).

De joven estuve embebido de estos libros (traducciones al alemán), sobrecargado con el “realismo mágico”. Luego continué con Octavio Paz, Sor Juana Inés de la Cruz. Además leí acerca de arte mexicano, política, historia y dispositivos socioculturales. Respecto a la música, por mucho tiempo escuché sólo clichés y estereotipos vía medios anglo-americanos.

1.2 Viena, Mexikoplatz, La Plaza México, segundo distrito. Estuve viviendo en este barrio por varios años. El nombre de la plaza “Mexikoplatz” era un homenaje: México fue el único lugar en el mundo que oficialmente protestó en contra de la ocupación de Austria por los nacionalsocialistas alemanes en 1938 (sin saber que Austria había dado la bienvenida a Hitler con los brazos abiertos).

1.3 Comparado con otros, el emperador Maximiliano de Habsburgo fue una mente abierta y brillante. Él fue un “soñador”. Fue ingenuo y nunca comprobó que él era la representación de los reclamos de la dominación colonial (hasta donde sé, el fue el responsable de la construcción del Paseo de la Reforma, como una referencia a la Avenue des Champs-Elysées en París).

1.4. Relación con México y la escena de música improvisada: Para mí, todo comenzó en 2008.

FV: ¿Qué actividades realizaron durante esta reciente visita?

AC: Llegando, y con el jetlag a todo lo que da, tocamos en el MUAC, gran espacio y súper equipo de trabajo (concierto organizado principalmente por Fernando Vigueras en cooperación con el MUAC).

Pocos días después, viajamos a Morelia al CMMAS. El tema del curso de esa semana era “La música y el cine: miradas y escuchas no convencionales”, impartido por Samuel Larson; yo ya había estado en contacto con Samuel en los meses anteriores, así que Burkhard y yo empezamos dando primero una plática sobre nuestro trabajo con film, cine silente, video, video experimental, etc. Un día después, sonorizamos una película muy especial: Le territoire des autres (Francia, 1970). Esta película me la propuso Samuel al buscar algo que pudiéramos hacer en el concierto que tuviera que ver con su curso, y como nosotros tenemos ya mucha experiencia en la sonorización en vivo, pues fue para todos muy interesante hacer este trabajo.

Después de Morelia estuvimos algunos días en DF, para después irnos a hacer una mini gira a Tlaxcala junto con nuestros queridos compañeros de ruido: Juanjosé Rivas (principal organizador de esta vueltita), Fernando Vigueras, Rodrigo Ambriz, Gudinni Cortina y los compañeros del colectivo Salida de Emergencia. Tuvimos 3 presentaciones, una en La Casa del Artista en Tlaxcala; después fuimos al pueblo de San Pablo en donde fue más performance, ya que armamos el equipo para tocar y empezó a llover, lo que nos forzó a desmontar el equipo sin tocar, pero de cualquier manera fue muy interesante para un público muy atento de aproximadamente 10 o 12 niños que no nos quitaba el ojo de encima. El final de la pequeña gira fue con broche de oro, haciendo una sesión de grabación en la Capilla de la Hacienda de Santa Bárbara, de la cual estoy segura que saldrán un par de joyitas.

El siguiente concierto fue en Centro Cultural España, concierto colectivo con nuestros colegas Carmina Escobar, Rodrigo Ambriz, Alvaro Ruiz, Fernando Vigueras y Juanjose Rivas, tocando una composición/concepto de Burkhard Stangl.

Y yo todavía tuve tiempo de presentar, junto con el colectivo Generación Espontánea su maravilloso disco The Marvelous Transatlantic y tuve el placer de hacer con ellos una musiquita hermosa en el CENIDIM.

Claro, también tuvimos tiempo para entrevistas, pláticas, visitas a tianguis sui géneris, fiestas y bares…. investigación de campo.

FV: A mi parecer, actualmente pareciera haber cierta proliferación de circuitos de arte sonoro, noise, improvisación libre y otras tantas formas afines de emancipación sonora en México. Creo que un detonante importante o, cuando menos, un interesante punto de encuentro de dichas prácticas ha sido la 1era edición del festival Chaak ab paaxil realizado en Mérida en 2008. ¿Comparten un poco esta idea? O bien, ¿cómo perciben esto desde su propio contexto y la forma en la que se ha desarrollado dicha escena en México?

AC: Como decía más arriba, el Festival Chaak ab paaxil fue para mí una bomba que sigue teniendo mucha repercusión para nosotros; ahí conocimos a una gran parte de los artistas con los que hemos colaborado en los últimos años (Mario de Vega, Rogelio Sosa, Juanjosé Rivas, Fernando Vigueras, Carmina Escobar, Wilfrido Terrazas, Alex Bruck, entre muchos otros).

En general, no me gusta hablar de “desarrollo” de la escena musical en México; siempre he sentido que esa palabra se utiliza más en la intención de hacer una comparación con lo que sucede en Europa o en otros lados que con la idea de desarrollo de algo propio. A mí me parece que cada país (o cada continente, o cada ser, o cada célula…) tiene lo suyo, lo cual es único y especial, y en eso se tiene uno que concentrar sin intentar tener o inventar un pequeño Berlín en su propio suelo. En ese sentido, siento que en lo que es arte, creatividad y ruido México está en un momento muy fuerte. Siento que los y las artistas, las instituciones y el público en general se dan cuenta que hacer arte, música y crear ambientes creativos es algo de suma importancia para la sociedad, que no es un lujo de gente burguesa: es lo que nos salva a todos de la mediocridad. Los y las artistas mexicanos que conozco están súper activos todos, haciendo, moviendo, tocando, creando cosas de gran calidad; hay repercusión, difusión, documentación… Me atrevo a decir que es una de las escenas más activas y efervescentes que conozco, más no se puede pedir.

BS: Desde mi perspectiva, este festival fue una suerte de Big Bang en el campo de la música experimental en México, no porque se haya creado nueva música, sino porque las nuevas direcciones en la escena de músicas creativas mexicanas se hicieron visibles y audibles de manera incluyente. El organizador Gerardo Alejos tuvo “buen olfato”: invitó a grandes artistas, personalidades fuertes, músicos excepcionales y extraordinarios; realizó diferentes sets con diferentes estéticas y distintas aproximaciones, colores, posturas diferentes y sonidos. Fueron conciertos fantásticos (me gustaría aprovechar para honrar al técnico de sonido del festival, del cual olvidé su nombre; él fue imprescindible durante esos días). Internacionalidad. EU. México, Austria… Una atmósfera de trabajo colectivo, conciertos colectivos, y espacios individuales, ¡honrando las diferencias! Comiendo y bebiendo juntos, celebrando la música, la vida, el comienzo, el fin…. Cuidado, elegancia, nobleza mezclada con aspereza suave. Tenía la sensación de haber encontrado un hogar sin necesidad de expresar todas mis emociones.

FV: ¿Pueden hablarnos sobre Chesterfield y los procesos creativos que atienden desde este proyecto en conjunto?

AC: Como dice nuestro texto: “Lo que conecta a Castello y a Stangl es el deseo de experimentar y la voluntad de recorrer paisajes sonoros poco explorados. La idea convencional de lo que es la música no es un buen punto de partida para describir a estos dos artistas. Conocidos sobre todo por su comprensión idiosincrática del sonido, los miembros del dúo exploran un camino estilístico que los lleva a través de diferentes géneros como la música contemporánea, experimental, electrónica, jazz y la improvisación libre”.

Pero también nos conecta el hecho de que viajamos muy bien juntos (¡uno de los grandes secretos del éxito!), que los dos tenemos una gran curiosidad de conocer colegas, tocar con distintas personas de los más diferentes medios artísticos y musicales, hablar de nuestro trabajo, etc. En fin, ya la cosa creativa es más intuitiva en este caso. We go with the flow!

BS: Angélica y yo somos compañeros en la vida y en el arte. Ambos tenemos personalidades fuertes y nos ha tomado tiempo el poder tocar juntos de forma cómoda.

Para no perderse en la libertad o para no estar del todo resueltos, Chesterfield comenzó realizando improvisaciones bastante estructuradas. Ahora, después de algunos años de trabajar en nuestra música, nos encanta tocar sin ningún tipo de acuerdo previo. Nos instalamos, hacemos la prueba de sonido, tomamos algo, conversamos, nos damos un beso y tocamos.

FV: ¿De qué forma se corresponde y retroalimenta su quehacer como compositores, intérpretes, improvisadores? ¿Establecen en algún momento una forma de trabajo particular para cada una de estas prácticas?

AC: Puedo decir que es una gran suerte poder ejercer esas tres prácticas: se retroalimentan, se retroayudan, se retroquieren, se retroinspiran, se retrotodo. La música es como saber cocinar bien: hay que saber experimentar con un platillo, seguir una receta al pie de la letra y después poder inventar un buffet mágico desde cero y escribir todo en un libro… entonces eres un chef completo.

BS: Al inicio de mi carrera, traté de fusionar la improvisación jazzística con la música clásica/moderna de Europa. Un intento de recreación de una tercera corriente musical, pero finalmente he llegado a coincidir con la siguiente idea:

El ser humano no debería de combinar lo que Dios ha separado (con sarcasmo). La composición —en estricto sentido del término— es un método de trabajo para crear música fuera de cualquier marco temporal.

La improvisación te da la libertad para restringir conscientemente las posibilidades para ser libre y, al mismo tiempo, atravesar estas barreras autoimpuestas.

FV: Hace un par de años publicaron de manera individual un par de proyectos que generaron buena resonancia y, a mi parecer, una reflexión bastante entrañable sobre su trabajo. Hablo por un lado de Bestiario (disco solista de Angélica Castelló) y Hommage à moi (compilación discográfica de trabajos recientes y fuera de edición de Burkhard Stangl, además de un DVD y un libro). ¿Pueden hablarnos un poco sobre estos proyectos y qué otros más tienen en puerta?

AC: Mi bestiario fue un proyecto súper importante para mí. Por un lado, mi primer CD en solo, con mis composiciones electroacústicas. Por otro lado, fue cerrar un periodo de 6 años de una fuerte búsqueda personal y artística. Cada una de las piezas en ese disco tiene que ver con algo muy personal: alguna persona de mi vida, algún sueño o pesadilla, alguna vivencia… cosas en las que trabajé, que digerí, que aplasté y que, incluso a veces, enterré y después salieron esas piezas. El hecho de que haya tenido tan buenas críticas y comentarios fue la cerecita sobre el pastel. Fue un gran regalo.

Por mi parte tengo varios proyectos a la vista. el más importante por el momento quizás es Sonic Blue, un proyecto enorme en el que trabajaré con la bióloga marina Heike Vester; ella se especializa en estudiar la comunicación entre los mamíferos marinos. Tiene unos hidrófonos de alta calidad con los que graba a ballenas, delfines y demás animales e iré a Noruega —en las islas Lofoten— a trabajar con ella, entrevistarla y conocer su trabajo y, en el mejor de los casos, haré mis propias grabaciones. Esos sonidos (los de ella sobre todo) los utilizaré para hacer una instalación sonora y una composición para flauta subcontrabajo y electrónica. Todo esto se presentará en el festival austriaco Musikprotokoll. También haremos un hörspiel con mi colega de la radio austriaca y curadora del festival Susanna Niedermayr. Si todo sale bien, haremos al final un disco o un vinilo, probablemente en el sello austriaco Interstellar records.

Aparte de este proyectote, tengo un par de composiciones germinándose, conciertos con Low Frequency Orchestra y varios conciertos en solo.

BS: Una parte importante de mi trabajo es la composición. Hommage à moi representa eso. Estuve trabando en este proyecto al menos dos años. Fue una especie de arqueología a mi “pasado reciente”. Compilé música existente, textos y trabajos visuales propios, con la impresión de proyectar algo completamente nuevo. Y así ocurrió. Pero no fue fácil lidiar con estos rastros de memoria: carriles que te muestran el camino, pero que no permiten cambios.

Ahora estoy más enfocado en mi trabajo como solista. El resultado de estos esfuerzos será editado pronto en el label británico Touch Records.

FV: En su última participación en México, en el Centro Cultural de España, realizaron un concierto en colaboración con algunos músicos invitados. ¿Nos podrían decir algo sobre cómo estuvo planeada la pieza y su interpretación?

BS: Algunas veces, especialmente cuando un grupo de músicos tocan juntos por primera vez (el primer encuentro), tiene mucho sentido tener un concepto para estructurar el concierto. Un concepto o guía permite que todas las participaciones estén conectadas a través de la idea de alguien. Hace varios años escribí cerca de 20 piezas sobre conceptos, incluso una para orquesta sinfónica.

Fernando Vigueras me sugirió realizar un concepto para la improvisación que realizamos en el Centro Cultural de España. Estoy muy satisfecho de haber tenido la oportunidad de estructurar 60 minutos de música para este grupo de músicos fantásticos.

FV: Por último, ¿cómo ven el crecimiento de la escena sonora en México, desde los campos estrictamente académicos hasta la improvisación?

AC: Como dije más arriba: todo súper. Nada más se desea que el apoyo, el cual es bueno, siga y se multiplique, que los artistas sigan trabajando como locos y bueno: tiene que haber más chavas.

BS: ¿”Academicismo” o “improvisacionismo”? ¿”Electroniquismo” o “interpretacionismo”?

La transformación de conocimientos entre los Estados debería de ser el Alfa y el Omega (siendo conscientes del colonialismo, imperialismo, la explotación, revolución, jerarquías, diferencias económicas y del arte). Hay que conocer gente, hay que viajar, hablar cara a cara, comer juntos, beber juntos, reír juntos, lamentarnos juntos. Nuestros increíbles y amados dispositivos electrónicos, laptops, iPhones, gadgets de lujo, Facebook, Twitter nunca serán capaces de sustituir una conversación cara a cara, una caricia, un beso o un guiño.